Cómo empezar una nueva vida en los Estados Unidos con la ayuda del seguro hipotecario privado (PrivateMI)
Con su camiseta Polo, jeans y un par de mocasines, Alejandro Cabal de 53 años está parado en la sala de su condominio en Hallandale, Florida mirando a través de su ventana favorita.
Afuera, contempla un bello parque a sólo unos minutos de una playa de arena blanca y agua cristalina que se extienden sin fin en el horizonte hacia otro mundo, un mundo diferente, un mundo que él y su esposa María, dejaron hace sólo cuatro años para empezar una nueva vida en los Estados Unidos.
Alejandro es arquitecto. Trabaja en Remos Building and Development Corp., una compañía constructora comercial cuyas oficinas centrales están en la parte oeste del condado Broward.
Aparte de tener que enfrentar algunas veces complicadas restricciones de construcción estadounidenses, Alejandro parece que ha logrado realizar el "Sueño Americano". Vive junto al mar con su esposa de 30 años, paga una baja hipoteca mensual por un condominio cuyo valor ha aumentado más del doble desde que lo compró hace dos años y medio, y ha podido pagar la educación universitaria de sus hijos.
Alejandro creció en la ciudad colombiana de Buga, ubicada en el departamento (equivalente a un estado en Estados Unidos) del Valle del Cauca, una región agrícola conocida por sus cultivos de azúcar y café. Alejandro estudió arquitectura en la Universidad Javeriana en Bogotá, la capital de Colombia. Durante este tiempo conoció a María y se casaron antes de graduarse. Después de la universidad, Alejandro fundó Cabal & Solanilla, una firma diseñadora en Cali, la capital del Valle del Cauca. "En Colombia", dice Alejando, "diseñaba de todo, hoteles, hospitales y casas para la gente de clase alta". Una de las casas que Alejandro diseñó fue nombrada una de las casas más bellas de América por la revista colombiana Escala. A pesar de su éxito, Alejandro sentía que había muchos problemas de seguridad y limitaciones financieras en Colombia. "Colombia tenía sus problemas y queríamos empezar una nueva vida", dijo. En 2001, los esposos Cabal, después de haber educado a sus dos hijos, Alejandro Jr. y Patricia, sintieron que era el momento apropiado para hacer el cambio más importante de sus vidas.
"Me fascinan las ventanas", comenta Alejandro refiriéndose a su condominio en el tercer piso del complejo De Soto Park South. La propiedad tiene dos dormitorios y un baño y medio, lo suficiente para la pareja y las visitas frecuentes de sus hijos. "La ventana de la sala es mi favorita. Tiene 20 pies de largo y ocho de altura, con vista a los bellos árboles y al parque", dice. "Hace ocho años, Hallandale era sólo un pequeño pueblo en donde vivían sólo personas jubiladas", explica. "Ahora hay bastante gente nueva, profesionales jóvenes y empresas. El área está creciendo. Además, uno puede caminar a la playa en aproximadamente 10 minutos, y yo creo que las playas en Hallandale son mejores que las de Miami".
Los esposos Cabal se mudaron al condominio hace dos años y medio cuando costaba $125,000. En la actualidad, Alejandro calcula que el valor de la propiedad se ha apreciado hasta $260,000, otorgándole a los esposos Cabal una mayor riqueza y seguridad financiera.
Antes de comprar el condominio, los esposos Cabal vivían cerca de una comunidad de inquilinos en Miami llamada North Bay Village. Si bien estaba más cerca de su trabajo, Alejandro comenta que el área no era tan bonita y no había mucho que hacer. Cuando empezaron a buscar un condominio, Seventhe Real Estate, ahora llamada Brickell Village Real Estate, les recomendó que pensaran en conseguir un préstamo con bajo pago inicial con seguro hipotecario privado (PrivateMI). Los esposos Cabal encontraron su condominio en la primavera de 2003 y finalizaron el cierre en julio utilizando el seguro hipotecario proporcionado por Genworth Mortgage Insurance Corporation. "Nuestro plan es quedarnos aquí por un tiempo largo", dice Alejandro. "La baja hipoteca me permite ayudar a mis hijos en el momento que están empezando sus carreras. Sin PrivateMI, hubiera sido imposible conseguir esta casa".
A pesar de los peligros y desafíos financieros que presenta Colombia, hay ciertas cosas que los esposos Cabal extrañan de su país, como la familia, la deliciosa comida, los bellos paisajes y la algunas veces "menos estresante" vida cotidiana. Sin embargo, ahora Alejandro es un ciudadano norteamericano, María tiene un segundo título universitario y los esposos Cabal están más cerca de los hermanos y hermanas de María, que también viven en los Estados Unidos. Lo más importante es que "somos felices", dice Alejandro.
Alejandro contempla la vista a través de amplia ventana de la sala y sabe que en la distancia están las gratas memorias de un mundo diferente. Pero el arquitecto ha diseñado y construido una nueva vida para su familia, una vida más segura con gran potencial y estabilidad financiera. Desde donde él está parado, es una bella vista.

